Real e irreal

 "Lo que distingue lo real de lo irreal está en el corazón".


 

El león afónico

Imagen de Alberto Vázquez 

Érase una vez un león que se comportaba de forma muy diferente al resto de sus congéneres a causa de un defecto que le provocaba afonía. Mientras los otros se pasaban el día rugiendo y demostrando a los demás quién era el rey de la selva, él solía pasear por la jungla en silencio y sin atemorizar a los otros animales. Ese carácter dulce y bondadoso le hizo ganar muchas amistades.

Un día que estaba descansando a la sombra de un árbol se acercó a él un viejo jabalí,que era el animal más pesado del lugar. Aprovechando su afonía, empezó a darle la tabarra con sus problemas de convivencia con los otros,con sus achaques... Fue en ese momento cuando el león que habría deseado poder gritar con todas sus fuerzas para sacárselo de encima, decidió crear una máquina que reprodujera el rugido de los leones. Pasaron los meses y cuando el jabalí volvió a acorralarlo con sus monsergas, apretó el botón del aparato y de él salió un espantoso bramido que aterrorizó de tal modo a todos los animales que éstos huyeron. Tan solo se quedó que, al instante, comprendió que no era necesario levantar la voz para ser respetado, que para ganarse el afecto y la consideración de los otros jamás hay que imponer nuestra opinión con violencia.


Máquina del tiempo

 "Todos tenemos nuestra propia máquina del tiempo, el pasado son los recuerdos y el futuro son sueños".



Cabeza y corazón

 "Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón".

Marguerite Yourcenar

 


 

El hijo más inteligente

 

Imagen de Alberto Vázquez 
 

Viendo que el final de sus días ya no estaba muy lejos, un anciano decidió reunir a sus tres hijos para explicarles un asunto importante. "Como sabéis, no soy un hombre rico y no dispongo de bienes suficientes para dejaros una gran herencia a todos. Por eso, he decidido que lo mejor será que sólo uno de vosotros herede todo lo que poseo", les avanzó el buen hombre. "A los tres os quiero por igual, pero he tomado una decisión que espero entendáis y encontréis justa. Entregaré todo cuanto poseo al que sea más hábil, más inteligente, más sagaz...", prosiguió. "Os daré a cada uno una moneda. El que compre algo que llene la casa se quedará con todo", concluyó.

El primero de los hermanos compró varias alpacas de paja con las que consiguió llenar la pequeña vivienda hasta la mitad de sus paredes. El hijo mediano trajo varios sacos de plumas, pero con ellas apenas logró emular al primogénito. Quedaba por llegar el más pequeño, pero sus hermanos dudaban que consiguiese superarlos, aunque para su sorpresa fue él quien obtuvo la herencia. Sólo compró un pequeño objeto, una vela. Esperó que se hiciese de noche, la encendió y entonces llenó toda la casa de luz. De igual manera, en la vida son las cosas inmateriales las que más nos llenan.


Merecer

 "No dejes que nadie te diga que no te mereces lo que quieres".

 


 

Experiencia

 "Lo malo de aprender con la experiencia es que nunca nos graduamos".

 


 


El granjero estresado

 

Imagen de Alberto Vázquez 

Había una vez un granjero que, en lugar de disfrutar de su trabajo y de las ventajas de vivir en medio del campo, sin los ruidos ni la contaminación característicos de las grandes ciudades, se pasaba el día estresado. No tenía un solo segundo para sentarse y descansar porque estaba a todas horas persiguiendo a sus gallinas, que se escapaban constantemente.

Un día, un señor que paseaba por los alrededores de la granja, al verlo con la lengua fuera y sudoroso tras las aves del corral le dijo: "Perdone usted, ¿sabe que hay un agujero en la valla y es por ahí por donde se le están escapando las gallinas". A lo que el granjero respondió, casi sin mirarle a la cara: "Claro que lo sé, ¿y qué quiere que haga?". El caminante, sin salir de su asombro, pues la solución le parecía bien sencilla, le sugirió: "Mire, ¿no cree que el problema estaría resuelto simplemente con arreglar el agujero?". Pero el estresado granjero le soltó: "Pues claro que lo sé, pero no tengo tiempo. no ve que me paso todo el día persiguiendo a las dichosas gallinas".

Esto es lo que les pasa a muchos que viven estresados porque se creen muy productivos y, en realidad, lo están porque no resuelven a tiempo sus problemas y pagan las consecuencias.



Ser

 "No hace falta ser siempre lo que quieren que seas".