"Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder".
Citas y Reflexiones: Directo al corazón
El lobo y la cigüeña
Un día, los lobos organizaron un gran festejo y prepararon una deliciosa comida. Uno de los animales, temiendo quedarse sin probar alguna de las exquisiteces que se habían cocinado, comió muy deprisa con tan mala pata que se atragantó con un hueso. Agobiado, empezó a saltar y, al verlo, se acercó una cigüeña que casualmente pasaba por allí. Por gestos, le hizo entender al gran pájaro lo que le había pasado y éste, compadeciéndose del pobre lobo, se dispuso a echarle una mano. Así que introdujo su largo pico en la boca del animal hasta alcanzar el hueso que se le había quedado atravesado en la garganta. Satisfecho, el lobo dio media vuelta para regresar al banquete. "Amigo", le dijo la cigüeña con suavidad, "me debes la cuenta por mis servicios y ni siquiera me das las gracias". "¡Estás loca!", respondió el lobo con desdén. "¿No tienes bastante con haber salido libre de mi boca? ¡Eres tú quien tiene que darme las gracias!".
La cigüeña se marchó entonces sin decir nada, pero pensando que, aunque dice el refrán: "haz el bien y no mires a quién", hay que ser precavido, no vaya a ser que quien reciba tu ayuda sea tan egoísta que no sea capaz de valorarla y, además, pueda convertirse luego en tu enemigo.
El león afónico
Érase una vez un león que se comportaba de forma muy diferente al resto de sus congéneres a causa de un defecto que le provocaba afonía. Mientras los otros se pasaban el día rugiendo y demostrando a los demás quién era el rey de la selva, él solía pasear por la jungla en silencio y sin atemorizar a los otros animales. Ese carácter dulce y bondadoso le hizo ganar muchas amistades.
Un día que estaba descansando a la sombra de un árbol se acercó a él un viejo jabalí,que era el animal más pesado del lugar. Aprovechando su afonía, empezó a darle la tabarra con sus problemas de convivencia con los otros,con sus achaques... Fue en ese momento cuando el león que habría deseado poder gritar con todas sus fuerzas para sacárselo de encima, decidió crear una máquina que reprodujera el rugido de los leones. Pasaron los meses y cuando el jabalí volvió a acorralarlo con sus monsergas, apretó el botón del aparato y de él salió un espantoso bramido que aterrorizó de tal modo a todos los animales que éstos huyeron. Tan solo se quedó que, al instante, comprendió que no era necesario levantar la voz para ser respetado, que para ganarse el afecto y la consideración de los otros jamás hay que imponer nuestra opinión con violencia.
Máquina del tiempo
"Todos tenemos nuestra propia máquina del tiempo, el pasado son los recuerdos y el futuro son sueños".
El hijo más inteligente
Viendo que el final de sus días ya no estaba muy lejos, un anciano decidió reunir a sus tres hijos para explicarles un asunto importante. "Como sabéis, no soy un hombre rico y no dispongo de bienes suficientes para dejaros una gran herencia a todos. Por eso, he decidido que lo mejor será que sólo uno de vosotros herede todo lo que poseo", les avanzó el buen hombre. "A los tres os quiero por igual, pero he tomado una decisión que espero entendáis y encontréis justa. Entregaré todo cuanto poseo al que sea más hábil, más inteligente, más sagaz...", prosiguió. "Os daré a cada uno una moneda. El que compre algo que llene la casa se quedará con todo", concluyó.
El primero de los hermanos compró varias alpacas de paja con las que consiguió llenar la pequeña vivienda hasta la mitad de sus paredes. El hijo mediano trajo varios sacos de plumas, pero con ellas apenas logró emular al primogénito. Quedaba por llegar el más pequeño, pero sus hermanos dudaban que consiguiese superarlos, aunque para su sorpresa fue él quien obtuvo la herencia. Sólo compró un pequeño objeto, una vela. Esperó que se hiciese de noche, la encendió y entonces llenó toda la casa de luz. De igual manera, en la vida son las cosas inmateriales las que más nos llenan.






