La laguna congelada


Dos niños estaban patinando sobre una laguna congelada. El día había empezado con un sol tibio de invierno, pero acababa de comenzar a nevar, por eso decidieron volver a sus casas. Y fue cuando se encontraban cerca de la orilla, donde la capa de hielo era más fina, cuando uno de los pequeños cayó al agua. Cuando su amiguito vio que daba manotazos intentando salir y que, cada vez más agotado, se hundía en el agua fue a buscar una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Al principio se resistía pero, sin perder la calma fue a buscar una roca de mayor tamaño y la dejó caer junto a su amigo. El hielo empezó a cuartearse y al hacerse más grande el agujero, pudo sacarlo fuera vivo.

Cuando llegó el equipo de salvamento y vieron lo sucedido, no podían creerse lo que había conseguido aquel niño. "Con esas manos tan pequeñas ¿cómo lograste romper tú solo el hielo para rescatarlo?", le dijeron. Entonces apareció un anciano que les dijo: "No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo" contestó el sabio anciano. Y así es, la confianza en ti mismo hará que logres todo lo que te propongas, a pesar de la opinión de los demás.


Hombre en taparrabos

"Con sus acciones, Gandhi demostró al mundo que un hombre en taparrabos podía ser mucho más peligroso que otro armado hasta los dientes".

Emilio Calderón



El viejo y sabio perro cazador


Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo de montaña vivía un perro de caza, cuya avanzada edad le había hecho perder gran parte de las facultades que, en su juventud, hicieron de él el mejor can de la región. Un día, en una cacería, se topó con un hermoso jabalí al que quiso atrapar para su dueño. Puso todo su empeño y logró morderle una oreja, pero como su boca ya no era la que fue, el animal se escapó. Al oír el escándalo, su amo corrió hacia el lugar encontrando únicamente a su viejo perro. Enfadado porque había dejado escapar la pieza, comenzó a regañarle. El pobre can, sintiendo que no se merecía aquel trato, le dijo: "Querido amo, no creas que he dejado escapar ese hermoso jabalí por gusto. He intentado retenerlo igual que hacía cuando era joven, pero por mucho que los dos lo deseemos, mis facultades no volverán a ser las mismas. Así que, en lugar de enfadarte conmigo porque me he hecho viejo, alégrate por todos estos años en los que te ayudaba sin descanso".

El cazador se quedó callado. Pensó cuánta razón tenía el animal, qué importante era respetarle ahora que era mayor y cuidarlo con más cariño que nunca, pues aunque no podía realizar grandes proezas, le había entregado sus mejores años para que él y su familia tuvieran una vida más feliz.



Debilidad

"Si se da el caso de que eres débil por amor, procura que no se sepa; mejor es que te crean débil simplemente por debilidad".

Edmond Rostand



Nada es absoluto


Un pobre, pero muy sabio, anciano chino estaba trabajando en el campo con su hijo, cuando éste se acercó a él muy triste: "¡Padre, qué desgracia tan grande, se nos ha escapado el caballo!". Lejos de compadecerlo, el anciano le respondió: "¿Por qué le llamas desgracia? Esperemos a ver qué sucede".

A los pocos días, el caballo había regresado y venía acompañado de otro. Rápidamente, el muchacho fue a ver a su padre y le dijo: "Qué suerte hemos tenido. Ahora tenemos dos caballos". Pero el anciano enigmático como siempre, le respondió: "¿Por qué crees que hemos tenido suerte? Esperemos". El joven quiso montar el nuevo caballo y, no estando acostumbrado a llevar jinete, lo tiró al suelo rompiéndole la pierna. "Padre, qué desgracia, me he roto la pierna", se lamentaba y su progenitor le dijo: "¿Por qué? Esperemos a ver qué sucede".

El joven lo entendió todo cuando, a la semana siguiente, pasaron por el pueblo soldados enviados por el rey para reclutar tropas y, al verlo en tan lamentable estado, lo dejaron en casa. Y es que no hay nada absoluto, lo que creemos bueno puede convertirse en malo y viceversa. Solo hay que confiar en que las cosas suceden con un fin positivo en nuestras vidas.



Hombre y naturaleza

"¿Qué es en realidad el hombre en la naturaleza? No es nada, si lo comparamos con el infinito; lo es todo, en relación con la nada; en definitiva, un término medio entre nada y todo".

Blas Pascal


La zorra golosa


Había una zorra que vivía en un bosque muy frecuentado por cazadores. Aunque era muy recelosa y huía a esconderse cuando presentía algún peligro, solía merodear a su alrededor porque sabía que traían buenas viandas y casi siempre dejaban algún resto. Pero cuál fue su sorpresa cuando un día descubrió que había algo más que las sobras: en el interior de un tronco hueco habían escondido un cesto lleno de deliciosa comida, para saborearla cuando acabasen la dura jornada de cacería.

Fue tal la tentación que, en cuanto los hombres desaparecieron de su improvisado campamento, la zorra golosa se lanzó sobre el tronco hueco y metió la cabeza para sacar la comida. Como vio que no la alcanzaba, no dudó en introducir todo el cuerpo dentro y así empezó a devorar el suculento banquete. Una vez hubo dado buena cuenta de todo, intentó salir del tronco pero su barriga se había hinchado tanto que, por mucho que insistió, no lo consiguió. Aterrorizada, empezó a lanzar gritos de auxilio hasta que otra zorra que pasaba por allí se acercó a ver qué pasaba. Tras contarle lo que le había sucedido, la compañera le dijo: "No malgastes energía lamentándote. Solo tienes que esperar a que tu barriga vuelva a su tamaño para escaparte". Y es que, si tenemos paciencia, nos será mucho más fácil resolver los problemas.



Mamá gaviota

Ilustración de Alberto Vázquez

Hace mucho tiempo, en una playa castigada por olas gigantescas, había una gaviota desesperada. Acababa de poner sus huevos en la arena y el mar se los había arrebatado. Mamá gaviota se lanzó al mar para recuperarlos y se sumergió en él una y otra vez,pero sus intentos fueron en vano. Con el corazón roto, imploró al mar: "Devuélveme a mis hijos, por favor". Pero el mar no le contestó.

Cansada de suplicar, el ave lanzó este desafío: "Si me arrebatas a mis hijos, te secaré. Con mi pico iré sacando agua sin importarme cuánto tarde". Día y noche hasta casi desfallecer persistió en su irrealizable misión. Su trágica historia conmovió el corazón de las gaviotas del lugar que, poco a poco, se fueron juntando para ayudarla hasta que formaron una enorme bandada, que iba del mar a la orilla en un frenesí sin fin.

La Gran Gaviota, que estaba observándolo todo desde lo más alto del cielo decidió bajar para averiguar qué sucedía. En cuanto se enteró de la historia de mamá gaviota y sus hijos perdidos,les dijo a todas: "Dejad que hable con mi amigo el dios del océano y él devolverá los huevos". Y así fue. Pero desde entonces las gaviotas aprendieron una gran lección: luchando unidos podemos lograr cosas que solos jamás conseguiremos.


Acción negativa

"Una acción negativa borra de nuestra mente todas las positivas".




El tesoro escondido


El rabino Isaac tenía un sueño recurrente en el que una voz le ordenaba que viajase a la lejana Praga y que, una vez allí, empezara a cavar debajo del puente que conduce al Palacio Real hasta encontrar un tesoro. Como pasaban los meses y el sueño persistía, al final decidió hacer el largo viaje para comprobar  qué había de verdad en esa revelación.

Cuando llegó a su destino, constató desolado que el puente era constantemente vigilado por dos soldados. Así que cada día, desde la distancia, se pasaba un buen rato observándoles. Ese gesto no pasó inadvertido al capitán de la guardia que, cuando lo vio llegar una mañana más, se acercó a él para averiguar el motivo de su presencia allí. El rabino, superando sus recelos, decidió confiarle su sueño. El capitán se echó a reír y, a su vez, le confesó al venerable rabino: "¿Sabe usted que si yo hiciera caso de mis sueños estaría buscando por Polonia a un tal Isaac, hijo de Ezequiel, que según mis sueños tiene un tesoro en un rincón de su cocina?". El rabino quedó impresionado y rápidamente regresó a  Polonia. Cavó entusiasmado en su cocina y encontró el tesoro.

Y es que, a veces, recorremos un largo camio en busca de la felicidad cuando realmente está muy cerca de nosotros, en nuestro interior.