¿Vacía o llena?
Alicia estaba compartiendo un relajante paseo con su padre una mañana de primavera cuando éste, de improviso, se paró en una de las curvas del camino. Tras un breve silencio, le preguntó: "Además del trino de los pájaros, ¿qué más oyes, Alicia?". La niña puso todos sus sentidos en ello y le contestó: "Papá, ahora mismo me parece oír una carreta que se acerca lentamente por detrás de nosotros". "Exacto -continuó su padre-. Y, si agudizas el oído, verás que es una carreta vacía".
Sin salir de su asombro, Alicia le preguntó: "¿Y si no la has visto aún, cómo sabes que es una carreta vacía?". Entonces, su progenitor le respondió: "Es fácil saber cuándo una carreta está vacía por el ruido que hace. Cuanto menos cosas transporta, más aparatoso es el sonido que provoca. Eso mismo puedes aplicarlo a las personas que solo saben presumir de sí mismas".
Alicia fue cumpliendo años y, cuando veía a alguien alardeando de sus posesiones, pavoneándose e interrumpiendo a los demás, era como si escuchase de nuevo las palabras de su padre: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace". Y es que, a menudo, quienes hablan de sí mismos sin parar son quienes menos cosas interesantes tienen que contarnos.
No esperes
No esperes una sonrisa para ser genial…
No esperes ser amado para amar…
No esperes estar solo para reconocer el inmenso valor de un amigo…
No espere el luto del mañana para reconocer la importancia de quienes están hoy en tu vida…
No esperes tener el mejor de los empleos para ponerte a trabajar…
No esperes la nostalgia del otoño para recordar un conejo…
No esperes la enfermedad para reconocer que tan frágil es la vida…
No esperes a la persona perfecta para entonces enamorarte…
No esperes el dolor para pedir perdón…
No esperes la separación para buscar la reconciliación…
No esperes el dolor para curarte…
No esperes elogio para creer en ti mismo…
No esperes que los demás tomen la iniciativa, cuando sabes que tú has sido el culpable…
No esperes el “te amo”para decir “yo también”…
No esperes tener dinero por montones para entonces ayudar al pobre…
No esperes el día de tu muerte si aún no has amado la vida…¿qué estás esperando?…
Morir
"Se puede morir estando vivo. Se muere de muchas maneras, en ciertos padeceres sin nombre, en la muerte del prójimo, y más todavía en la muerte de lo que se ama y en la soledad que produce la total ausencia de posibilidad de comunicarse cuando a nadie le podemos contar nuestra historia".
María Zambrano









