El puercoespín

 


En la Edad de Hielo las gélidas temperaturas ocasionaron la muerte de muchos animales. Los puercoespines, viendo a otras especies desaparecer de la faz de la Tierra, decidieron combatir el frío ambiente uniéndose en grupos para darse calor y protegerse entre sí. Lo que no habían tenido en cuenta es que sus afiladas púas hacían que los compañeros más cercanos, a los que transmitían su calor, también eran los que sufrían más pinchazos y heridas, por lo que acabaron alejándose unos de otros y empezaron a morir congelados.

Esta terrible situación les obligó a tomar una decisión: o aceptaban el inconveniente de las espinas de sus congéneres o se verían condenados a desaparecer como especie. Con mucha sabiduría, decidieron que volverían a convivir estrechamente y a tolerar los inconvenientes causados por las pequeñas heridas que la relación con los más cercanos podían ocasionar. A cambio, obtendrían el calor necesario para sobrevivir.

Esto nos debería hacer reflexionar a los humanos. Porque la mejor relación no es la que se establece entre personas perfectas, sino aquella en la que cada uno aprende a convivir con los defectos de los demás, sin, por este motivo, dejar de admirar sus cualidades.


Valor y prudencia

 "Hay un momento para el valor y otro para la prudencia y el que es inteligente los distingue".

 Robin Williams




La sal de la vida

 


El anciano maestro hindú estaba ya cansado de escuchar las constantes quejas de su aprendiz, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar. Una mañana, le pidió que le trajera sal y, cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado en un vaso de agua y que, a continuación, se la bebiera.

"¿Cómo sabe ahora el agua?", preguntó el sabio anciano. "Muy salada", respondió el discípulo poniendo cara de asco. Aguantándose la risa, el maestro le indicó que repitiera la acción, pero en lugar de tirar la sal en un vaso lo hiciera un un lago. Caminaron sin prisas hacia un gran lago situado en medio de un vergel a las afueras de su aldea y cuando el discípulo cumplió la orden, el venerable maestro le pidió que bebiese.

"¿A qué te sabe ahora?", le preguntó. Y el aprendiz le respondió: "Esta agua está fresquísima. No sabe nada a sal, es una delicia para el paladar". Entonces, el maestro, cogiéndole las manos a su discípulo, le dijo: "El dolor de la vida es pura sal. Siempre hay la misma cantidad, sin embargo su sabor depende del recipiente que contiene la pena. Por eso, cuando te aflijan las adversidades de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser un vaso y conviértete en un lago".


Sabios e ignorantes

 "El "etcétera" es el descanso de los sabios y la excusa de los ignorantes".

  Enrique Jardiel Poncela



El tesoro más preciado

 


Érase una vez un rey apuesto y ejemplar en su comportamiento que muchas cortesanas del lugar querían conquistar, pero él solo las veía como seres ambiciosos y frívolos. Un día, anunció que había llegado el momento de escoger a su consorte y que la que le trajese el tesoro más valioso se convertiría en su esposa y reina de todos sus súbditos.

Los salones de palacio empezaron a llenarse de ricos objetos de oro y plata, enormes piedras preciosas engarzadas en joyas incomparables, finas porcelanas jamás vistas... Ninguno de esos presentes llamaron la atención del monarca, pero, de pronto, llegó ante él una humilde muchacha con las manos vacías. "Mi señor, no dispongo de riquezas, lo único que puedo ofreceros es mi tiempo. Tiempo para amaros, para escucharos y respetaros. Tiempo para estar junto a vos en los buenos momentos y en los malos", dijo la joven.

Estas palabras conmovieron tanto al rey, que decidió casarse con la muchacha. Y para anunciarlo, dijo: "Todas intentaron deslumbrarme con bienes materiales que el dinero puede comprar. Pero solo esta joven supo ofrecerme el bien más simple y preciado: su propio tiempo". Por eso, no lo dudemos ni un instante y regalemos nuestro tiempo a quienes más queremos.


Los vagos

 ·"Tengo una duda: ¿Los vagos vamos al cielo o nos vienen a buscar?".



La ingeniosa hormiga

 


Disfruto mucho paseando por el monte y observando cómo los animales se las apañan para lograr sobrevivir con los recursos que les brinda la naturaleza y, sobre todo, con su instinto y su ingenio. Les contaré la historia de una diminuta hormiga que salvó a todas sus compañeras.

Las hormigas estaban recogiendo comida cerca de un riachuelo y, casi sin tiempo a reaccionar, el nivel del agua empezó a subir rápidamente debido al deshielo provocado por las altas temperaturas de esa primavera. Mientras la mayoría de los insectos abandonaban lo que llevaban a cuestas y huían a toda prisa, una hormiga que cargaba una pajita seis veces mayor que ella siguió con su trabajo. De repente, todo el grupo quedó atrapado ante una gran grieta que era imposible saltar. Pero nuestra pequeña hormiga se detuvo y, habilidosamente, colocó la pajita, apoyada por los extremos, sobre el abismo. Así, pudieron atravesarlo todas sus amigas y salvaron sus vidas.

La hormiga supo convertir la pesada carga en un puente y así le fue posible continuar con su viaje. Del mismo modo, muchas personas nos demuestran cada día que los problemas y las pruebas que sobrellevan pueden convertirse en peldaños que les ayudarán a triunfar en la vida.


El dinero y la felicidad

 "El dinero no trae la felicidad, pero cuando se va, se la lleva".



Bienaventurados

 "Bienaventurados los borrachos porque ellos verán a Dios dos veces".